martes, 3 de marzo de 2009
LOS RIOJANOS DICEN...

Lo mejor de ser riojano......
vengan a conocer...jaja......
y se van a quedar.....jeje.......
Si alguna vez vas a La Rioja tené en cuenta esto:
La palabra “culiao” sirve para expresar cualquier cosa que quieras en cualquier momento:
*es un “culiao" significa que es un cagador
*es un “culiao" significa que es muy piola
*que “culiao se puede usar cuando te enteras de una mala noticia
*culiao! cuando la noticia es buena
*culiao! cuando te causa mucha sorpresa.
*También: el riojano no dice q codito que sos, dice que áca que sos
*el riojano no te pone los cuernos, te “gorria”
*el riojano no te dice mira quien habla, te dice “Chui”
*el riojano no dice esta liquido, dice esta “chuyo”
*al riojano las cosas no le quedan lejos, le quedan en la “loma del ojete”
*los riojanos no comen higos, comen “uñigales”
*el riojano no se dobla el tobillo, se “troncha el pie“
*el riojano no dice "esto está pegajoso", dice "esto está mitoso"
*los riojanos no son lentos, son “cortados verdes”
*las riojanas no son rápidas, son unas “zorras o leeeeeentas”
*los riojanos no son molestos, son “liviaaaaanos”
*las cosas no se pinchan, quedan “pashas”
*los riojanos no dicen inclinado, dicen “ladeao”
*los riojanos no son mentirosos, son “titis o trápalas”
*los riojanos no hacen fondo blanco, los riojanos “secan”
*los riojanos no vuelven a su casa, los riojanos se van “pa` las casas”
*los riojanos no tienen campos, tienen “fincas”
*en La Rioja no hay perros, hay “chocos”
*los riojanos no se emborrachan, se “chuman o se ponen hasta el áca”
*los riojanos no son pibes o guasos, son “changos”
*las riojanas no son chicas , son “chinitas o chinitillas”
*los riojanos no son piolas, son un “cago de risa”
*los riojanos no saludan diciendo "como está?", dicen "como le anda?"
*en La Rioja se sabe la diferencia entre chicharra y coyoyo
*en La Rioja no se ve el duende de la siesta, se lo ve al “Mikilo”
*los riojanos no tienen hijos, tienen “críos”
*para los riojanos, “la costa no está al lado del mar”
*los riojanos no te dejan en banda, se “cortan solos”
*los riojanos no te dicen "no te creo", te dicen "seeen!"
*los riojanos no te dicen "chau", te dicen "se vemo"
*en La Rioja el mate se llama “yerbeao”
**y lo mejor, nosotros no tenemos carnaval, tenemos la “CHAYA”
No dejen de venir............
LA CHA'YA Y EL PUJLLAY

Cuenta la leyenda que Chaya era una muy bella jovencita india, que se enamorò perdidamente del Príncipe de la tribu: Pujllay, un joven alegre, pícaro y mujeriego que ignoró los requirimientos amorosos de la hermosa indiecita. Fue asì como aquella, al no ser debidamente correspondida, se interno las montañas a llorar sus penas y desventuras amorosas, fue tan alto a llorar que se convirtió en nube. Desde entonces, solo retornar anualmente, hacia el mediado del verano, del brazo de la Diosa Luna (Quilla), en forma de rocio o fina lluvia.
En tanto Pujllay sabiendose culpable de la desaparicion de la joven india, sintio remordimiento y procedio a buscarla por toda la montaña infructuosamente.
Tiempo despues, enterado el joven del regreso de la joven a la tribu con la luna de febrero, volvió el tambien al lugar para continuar la búsqueda pero fue inútil. Allí, la gente que festejaba la anhelada cosecha, lo recibia con muecas de alegria; el por su parte, entre la algarabia de los circuntantes, prosiguió la búsqueda con profunda desesperación, aunque el resultado totalmente negativo. Poe ello, derrotado, termino ahogando en chicha su soledad, hasta que luego, ya muy ebrio, lo sorprendio la muerte. Punto final de un acontecer que se repite todos los años, a mediados de febrero...
La tradición popular rescató a estos personajes y en sus vcablos se demuestra el sentido de esta fiesta: Ch'aya (en quichua: "Agua de Rocío") es símbolo de la perenne espera de la nube y de la búsqueda ancestral del agua. (Algo que no abunda en La Rioja y es vital); y "Pujllay", que significa: "jugar alegrarse", quién para estos carnavales vive tres días, hasta que es enterrado hasta el próximo año...
ESTRELLA DIAGUITA

El pasado histórico encuentra su presente en Vinchina, donde “La Estrella Diaguita” atestigua las vivencias de los pobladores pre-hispánicos. Es un Oratorio indígena construido en forma de estrella de once puntas, sobre unos 28 metros de diámetro, en pedernales o rocas que sobresalen por su color rojizo negro y blanco.
lunes, 2 de marzo de 2009
CERRO DE LA GLORIA...

Este paseo probablemente sea uno de los más tradicionales de la capital mendocina. Para llegar al Cerro de la Gloria, donde se encuentra el monumento de la patria al Ejército de los Andes, hay que ingresar al Parque San Martín – el pulmón verde más importante y bello de la ciudad cuyana – y prestar atención a los carteles indicadores, que señalan el lugar donde se erige la obra.
A medida que se avanza por el parque, se logran apreciar distintas fuentes de agua de delicada manufactura con diferentes tamaños y formas, enmarcadas por una exuberante vegetación. La ruta comienza a ganar altura y pronto se transita por el zigzagueante camino que lleva al cerro. Se pasa frente al teatro griego, donde año tras año se efectúa la Fiesta de la Vendimia y cerca de 23.000 personas sentadas disfrutan de espectáculos musicales de primer nivel. Un poco más atrás, se encuentra el estadio de fútbol donde Argentina jugó uno de los partidos en el Mundial ´78.
Llegando a la cima, se encuentra el estacionamiento para dejar los autos. Desde lejos se observa la fantástica obra de 14 toneladas de bronce, que el escultor uruguayo Juan Manuel Ferrari utilizó para realizar el famoso monumento que rinde homenaje a aquellas personas que liberaron a la Argentina, Chile y Perú.
Ferrari comenzó armando la torre trunca, luego se pusieron los frisos de los laterales y finalmente se subió la magnifica e imponente parte superior del monumento utilizando un sistema de roldanas y sogas. Las piedras fueron todas traídas de la alta montaña mendocina, más precisamente, de la zona de Uspallata.
Cabe destacar que el escultor uruguayo no dejó ningún detalle al azar a la hora de confeccionar cada una de las imágenes que conforman el monumento del Cerro de la Gloria. También el momento de su inauguración, un 12 de febrero a las 16:00 hs., fue significativo; en esa fecha se conmemora la batalla de Chacabuco, uno de los enfrentamientos más importantes por los que debió pasar el Ejército de los Andes, y a las 16:00 fue la hora en que partió el ejército en su campaña libertadora desde El Plumerillo.
En la piedra central se lee: “La Patria al Ejército de los Andes”. Más arriba se encuentra la figura del general don José Francisco de San Martín cruzado de brazos y mirando hacia la estancia Canota; observa como sus dos tropas van avanzando hacia las altas montañas mendocinas. San Martín se encuentra con una mirada pensativa y muy tranquila, arriba de un caballo criollo con las cuatro patas sobre la tierra, lo cual significa que el prócer murió en su vejez.
Hacia el lado izquierdo se ven las figuras de seis granaderos, que representan la partida del Ejército de los Andes y los seis pasos que utilizó San Martín para cruzar a Chile: paso de los Patos, de Uspallata, de Portillo, del Planchón, de la Iguana, del Norte y el paso del Mata Caballo.
Para un mejor entendimiento de la obra se recomienda girar de izquierda a derecha. Se ven imágenes de gente criolla y de negros mulatos que acompañan a fray Luis Beltrán, quien explicaba cómo hacer las cureñas que iban a trasportar los cañones.
El hombre que está de brazos cruzados denota que todo se hizo con la fuerza del hombre, por lo cual se muestra su musculatura, mientras que el que se está secando el sudor de la frente alude a que todo se hizo con el sudor del hombre.
Luego se logra apreciar la imagen de las patricias mendocinas, que están donando las joyas para el Ejército de los Andes con sus rostros un tanto de mal humor.
En el friso de arriba están nombrados todos los jefes más importantes de la campaña. Del otro lado se aprecian imágenes de mujeres que lloran por la despedida de sus hijos o maridos, y de otras que daban comida para abastecer al ejército.
En la parte superior, se ve la imagen de la Libertad, que gracias a la Patria y al Ejército de los Andes pudo volar más alto que el cóndor.
Estos son algunos de los aspectos que el artista quiso destacar en la obra monumental. Seguramente haya otros más aún por descubrir o interpretar. Recomendamos visitar el Cerro de la Gloria y jugar a encontrar otros significados. Además, desde allí se puede observar una magnífica vista panorámica de la ciudad
CAÑON DEL ATUEL... SAN RAFAEL

En San Rafael ... sur mendocino... viví los años mas felices de mi existencia... a los 12 años partí... para nunca mas regresar... aunque durante el viaje vi caer una estrella y desde mi corazón de niña le supliqué como deseo volver... a veces... solo a veces las estrellas fallan...
Aguas arriba de la presa Valle Grande podemos internarnos en el Cañón del Atuel, presencia viva de los orígenes del mundo, que el viento y la lluvia, cual cincel y martillo en su continua batalla con la roca, descubrieron sus entrañas conformando las más variadas esculturas naturales, como:
Museo de Cera, Sillón de Rivadavia, EL Lagarto, Los Viejos, Los Monstruos, La Ciudad Encantada, El Mendigo, Los Jardines Colgantes, etc., por mencionar solo algunos.
Y el río en su vertiginosa caída encierra una inmensa potencia que brinda al hombre, para generar la energía que el país a diario necesita. Dos lagos artificiales contribuye a realzar la belleza dentro del cañón, Aisol y Tierras Blancas.
Es así como encontramos el complejo hidroeléctrico denominado Los Nihuiles, que con sus tres centrales generan una potencia de 260.000 Kw/h.
Leyenda del Cañon del Atuel
En el sur de la actual provincia de Mendoza vivía la tribu del cacique Talú. El padre de Talú murió cuando este era aún muy joven, pero a pesar de su corta edad supo asumir su rol y gobernar a su pueblo con sabiduría.
La vida de la tribu era pacífica y feliz, pero una gran sequía comenzó a azotar la región. Los ancianos y los niños más pequeños fueron los más afectados por la falta de agua, y pronto se dieron las primeras muertes. Sin dudar un instante, Talú reunió a sus hombres y partió con ellos en busca de agua para su pueblo.
En varias ocasiones recorrieron territorios por los que nunca antes habían transitado, pero sólo encontraron tierra reseca y cuarteada por el sol abrasador. Durante una de estas expediciones Talú conoció a una bella muchacha que vivía sola en un valle. El joven cacique habló con ella y decidió llevarla a vivir con su pueblo, al que ella no tardó en integrarse. Un profundo cariño nació entre ambos, y ella le confesó que su nombre era Clara, era huérfana, y había vivido sola en el valle durante años. Luego de varios meses decidieron casarse, y poco tiempo después nacía un bello niño al que llamaron Atuel.
Pese a la profunda alegría que les provocaba el nacimiento de Atuel, los miembros de la tribu no festejaron porque la prolongada sequía ya se había cobrado la vida de numerosos niños y ancianos. Los hombres blancos no tardaron en enterarse de la desesperante situación, y decidieron atacar para tomar control de los territorios. Los combates fueron feroces, pero los debilitados indios finalmente fueron vencidos, y todos los hombres de la tribu, incluido Talú, fueron asesinados. En medio de la confusión, Clara pudo esconderse con su hijo recién nacido, y cuando los hombres blancos finalmente abandonaron el lugar, sólo dejaron viudas, huérfanos y algunos hombres agonizantes.
Clara tomó entre sus brazos al pequeño Atuel y se encaminó hacia las altas montañas, allí donde cae el sol. Ascendió hasta una de las cumbres y rogó a los dioses que enviasen agua para que los sobrevivientes de la tribu pudiesen salvarse. Pasaba el tiempo y nada ocurría, así que Clara decidió ofrendar su vida y la de su hijo a los dioses. Al momento de morir, cada uno dejó caer una lágrima, y de ellas brotó un caudaloso río que se abrió paso por la tierra reseca hasta llegar a la aldea.
Las mujeres dieron de beber a los niños y, luego de mucho tiempo, volvieron a oírse risas en la aldea. Las más ancianas buscaron a Clara y su hijo, pero al no encontrarlos comprendieron que ellos eran los causante s de aquel milagro.
El río trajo nuevamente la vida al lugar, y por las noches su corriente arrullaba a la aldea con un sonido especial, parecido al llanto de un niño. Todos comprendieron que esas aguas conservaban el espíritu de Atuel, y así decidieron dar al río el nombre del pequeño heredero.
LA LAGUNA ENCANTADA...

A tan sólo 52 kilómetros de Malargue y a 7 de Los Molles, por la ruta provincial N° 222 se arriba a la laguna de la Niña Encantada, un pequeño espejo de agua escondido en un pliegue del relieve. Es uno de los lugares más hermosos de toda la región, con aguas de color verde esmeralda, de un óvalo casi perfecto y flanqueado de rocas que permiten apreciarlas desde la altura. Probablemente originada en una erupción volcánica, en sus aguas transparentes hay numerosos peces.
Esta laguna es considerada por los aborígenes huarpes como un “Aca-Pukios”, o aguas puras, casi sagradas, que servían de lugar de encuentro religioso para este grupo étnico.
Una bella leyenda relata la historia de un princesa india llamada Elcha que se había enamorado perdidamente de un hombre sin rango perteneciente a su misma tribu.
En ese momento era muy común el enfrentamiento de tribus del mismo grupo aborigen, razón por la cual se propició el enlace de la princesa con el hijo del cacique de la tribu vecina.
Enterada Elcha de este destino se fugó con su amado y fueron perseguidos por ambos pueblos hasta el precipicio que terminaba en una alta pared junto a la laguna a la cual no temieron saltar y confundirse con sus profundas aguas.
Los lugareños dicen que en las noches de luna llena se refleja en el espejo lacustre la figura de la india que murió por amor.
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